miércoles, 5 de noviembre de 2014

El nacimiento virginal - Toda la Biblia en un año - John Stott

El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios. 
                                      Lucas 1.35

Hablar de nacimiento virginal es una expresión desorientadora, porque sugiere que hubo algún aspecto inusual en torno al nacimiento de Jesús, cuando en realidad su nacimiento fue completamente normal
y natural. Lo que fue anormal, 
más bien sobrenatural, fue su concepción, ya que fue concebido por obra del Espíritu Santo, sin la cooperación de un padre humano.

Mateo y Lucas afirman sin ambigüedad que Jesús nació de la virgen María. Además, es evidente que estaban escribiendo en prosa, no en poesía; era historia, no mito. ¿Por qué, entonces, Marcos y Juan no hicieron lo mismo?
Respuesta:

     Porque ambos comienzan su narración con Juan el bautista. Su silencio acerca del nacimiento virginal no significa que no lo creyeran, como su silencio acerca de la infancia de Jesús tampoco significa que pensaran que no la había tenido.
El punto importante es que los únicos dos evangelistas que registran su nacimiento, declaran ambos que nació de una virgen.

Pasemos ahora de la historicidad del nacimiento virginal a su significado. ¿Tiene alguna importancia? Sí. La anunciación del ángel se hizo en dos etapas.

- La primera de ellas (vv. 31–33) enfatizaba la continuidad que el hijo de María tendría con el pasado, porque al llevarlo en su vientre él ocuparía el trono de su padre David. Es decir, heredaría de su madre tanto su humanidad como el título
de su reinado mesiánico. 

- La segunda sección (v. 35) enfatizaba la discontinuidad del niño con el pasado, porque el Espíritu Santo vendría sobre María, y el poder creativo de Dios la cubriría de tal manera que su hijo sería único, sin pecado (‘el Santo Ser’) y el Hijo de Dios.

Así, lo que se le anunció a la virgen María fueron la condición humana y mesiánica, derivados de ella, a la vez que su condición sin pecado y su deidad, derivados del Espíritu Santo. Como consecuencia del nacimiento virginal, Jesucristo fue a la vez el hijo de María y el Hijo de Dios, humano y divino.

Para continuar leyendo: Lucas 1.33–35